sábado, 3 de enero de 2009

Año nuevo




Año nuevo, ¿vida nueva?

No creo que por que hayamos pasado del día 31 de un mes al 1 de otro mi vida vaya a cambiar radicalmente. Si cambia es por que yo he hecho que cambie, y también porque de un año a otro hay 365 días dónde pueden pasar mil cosas. Pero incluso partiendo del día 28 de junio.

Parece que todo se va a la porra por algo. Pasa algo bueno y ZAS!, ahí tienes antiguos temores, dudas, etc... rondando, los ignoras porque no te queda otra, pero están ahí y los sientes ahí.

¿Cuantas vueltas tiene que dar la vida para llegar a su buen puerto? ¿puede no llegar nunca, si eliges muy mal? ¿puede llegarte y no darte cuenta? Estas y muchas otras preguntas pasan por mi mente constantemente,pero como no puedo darles respuesta, acudo a lo que acude todo el mundo: fe y resignación al tiempo y al destino. Mi fe no es a Dios. Mi fe es a los entramados del destino, que lo que te pasa, te pasa por/para algo, para que, luego, cuando te encuentres con la situación adecuada sepas tratarla justamente y aprovechar la oportunidad.... Pero no dejo de pensar también que me aferro a algo que es muy seguro un consuelo y no una verdad.

Tampoco lo sigo ciegamente, pero si es cierto que en lo que más creo, porque es lo que más alivio me da, y como veo yo el mundo.

¿Cual es el error: ver la vida como algo emocional, que pasa porque tiene que pasar, porque hay cosas misteriosas, para nuestro crecimiento personal, o verla como un conjunto de reacciones químicas en nuestro cerebro al que le damos mitos para hacer nuestra vida menos fría?

¿Verdaderamente hay un destino más o menos flexible o es todo como nosotros nos lo cocinamos?

Puede que algún día tenga las respuestas, hoy sólo tengo las preguntas.

No hay comentarios: