lunes, 1 de febrero de 2010

Sonrisa Desconocida

¿Os ha pasado alguna vez que caminando por la calle, de entre todas las personas que se cruzan en tu camino, de repente, una os ha sonriendo? ¿Conocéis ese instante en el que miras a alguien a los ojos, esa persona te mira ti y, en vez de apartar la mirada, como otras tantas personas, te la sostiene, y en un momento de complicidad, en el que ambos os habéis descubierto, se os dibuja una sonrisa a la vez? ¿O que, en tu burbuja, sientas una mirada sobre ti y al dirigir la mirada hacia allí, esta persona os sonría de manera tan irresistible que se os contagie? Más, incluso. ¿Os ha pasado que miréis a esa persona por la calle, sin ningún interés especial, que justo al cambiar la dirección de tu mirada, esos últimos segundos de contacto visual coincidan con los primeros en los ella repara en ti, ambos sabéis que vuestras miradas se han posado en el otro con reciproco interés, se fija un segundo en ti y aparta la mirada (a veces incluso sonríe) pero tu movimiento de cabeza ya era irrevocable y solo alcanzas a ver ese mínimo contacto unos milisegundos, y al volver la mirada, como por casualidad, vuestras miradas vuelven a coincidir esta vez con una intención destapada y que no os salga más que una carcajada mutua?

A veces a estos momentos se les incluye lenguaje corporal de complicidad (si es por ejemplo en una cola o sala de espera), incluso un “hola”.

Todos estos instantes, en los que al segundo después ese desconocido sale de tu ángulo de visión y no volvéis ninguno la vista atrás, me han concedido a los largo de muchos años (desde la primera vez que tomé conciencia de este fenómeno) muchos momentos de felicidad gratuita, incluso me han llegado a alegrar el día, si la sonrisa había sido muy especial.

Al principio me preguntaba por que me sonreían, a no ser que fuera muy evidente la situación por que algo había pasado no hallaba ninguna respuesta satisfactoria. Parte de esa explicación no vino hasta que un día, hablando con un amiga me comentó que ella iba por la calle sonriendo, muchas veces sin darse cuenta, y lo gratificante que le resultaba le devolviesen la sonrisa o incluso, para mayor divertimento propio, que la mirasen extrañados (cito textualmente sus palabras) "Es como si se preguntasen ¿qué hace esta tía a las 6 de la mañana con una sonrisa de oreja a oreja?". A semejante llamada de atención, me di cuenta que yo también lo hacía, por la música, por un recuerdo, por un pensamiento, o sencillamente por que estaba feliz le sonreía al aire, la gente lo veía y, algunos, respondían a la sonrisa.

Desde entonces, siempre que mi humor me lo permite, voy sonriendo por la calle al aire o a la gente, sobretodo a los niños que no tienen tanto complejo de sonreírle a un desconocido. Porque ¿sabéis que? Nunca podéis saber a quien le va a alegrar el día vuestra sonrisa.

Así que mi recomendación es que disfrutéis de estos momentos, absurdos, cortos, pero que le dan un tinte de felicidad al día, y que sonriáis lo más que podáis.

Firmado: Esa desconocida sonriente.

[Te propongo un RETO: SONRÍE DE TAL MANERA QUE NO ME QUEDE MÁS REMEDIO QUE DEVOLVERTE LA SONRISA]

3 comentarios:

Abi dijo...

La sonrisa es contagiosa.
Alguien te sonrie y comienzas a sonreir tu también, giras la esquina y alguien te ve sonriendo, y es en el momento en el que te devuelve esa sonrisa en el que te das cuenta de que se la has comunicado tú a él. Y al pensar sobre esta sonrisa, descubres su gran valor. Y es que una sonrisa como la mía o la tuya podría viajar alrededor del mundo.

:)

Ethos dijo...

Muchas veces esa sonrisa que surge de miradas desconocidas aparece como por mecanismo, un mecanismo que llevamos incorporados y cuya posible finalidad hace pensar que, al fin y al cabo, no somos tan ruines como parece. Al menos, durante esos milisegundos de cruce de miradas.

Manu AMS dijo...

Por desgracia, abundan más las miradas de odio/asco que estas sonrisas instantáneas...

¿Qué tendrá de malo beber ron a palo seco, con 16 años, a las 6 de la tarde, en un parque céntrico de Murcia con todos los críos jugando a tu alrededor?

El mundo se vuelve loco