martes, 31 de mayo de 2016

¿Qué es el amor?

“¿Qué es el amor?” Me preguntas con la mirada clavada en mis pupilas, ojos bien abiertos, expresión atenta, piernas cruzadas, sentada en el suelo. Tu sed de respuesta se nota en la intensidad de tu pregunta. Podrías haberme preguntado como quien no quiere la cosa, podrías haberme preguntado con voz de niña inocente, juguetona. Tal vez, podrías haberme preguntado con tristeza o extrañeza. Pero no, tú no eres así. Tu mente y tu cuerpo viven para descubrir, son ávidos depredadores de conocimientos, son filosóficos por naturaleza, no les vale una respuesta superficial, quieren más, siempre más profundo, más a la raíz, más al origen, más completo, más detallado, más verdad. La pasión de tu pregunta, la intensidad de tu atención, la profunda inquietud que demuestras me hace reír por dentro. Ahí me tienes, mirándote y recordando mi juventud. Sintiendo en ti el espíritu inquieto que movió todas mis aventuras, mis búsquedas, mis conversaciones, mi trabajo, mis relaciones, en definitiva, que movió mi vida.

Respiro profundamente, de manera pausada. Sé que tú contienes la tuya. Vuelvo a inspirar, y en la expiración mis labios se separan, casi oigo tu corazón batir acelerado: “Mi dulce nieta,…” comienzo, “… es una pregunta muy difícil esa que me haces” Mi expiración termina y hago una pausa. Ahí estás, esperando que continúe. No lo hago. Pero te miro profundamente, para que entiendas que tan pesada como tienes tú esa pregunta en el corazón, tanto o más pesada es para mí responderla.

“Abuela, por favor, explícame que es el amor, porque sinceramente, yo no entiendo nada”. Te miro tranquilamente con tu buena veintena, te veo hecha una mujer, bien hecha, con el gesto de quien ha vivido ya unas cuantas experiencias vitales, con rastros de quien ya ha empezado a contestar sus propias preguntas, porque se da cuenta de que las respuestas que encuentra no siempre le corresponden. Pero te miro y  veo en ti el brillo anhelante que siempre he visto cuando querías beber de mi “sabiduría” o mi experiencia. Veo que esa pregunta te arde, te carcome.

“No sé si tengo una respuesta convincente a esa pregunta, cielo”. “Pues al menos dime lo que piensas sobre él, porque me estoy empezando a volver loca”, te echas las manos a la cabeza desesperada. Veo que has intentado responder a esa pregunta por ti misma muchas veces, sin buenos resultados y por eso acudes a mí, para ver si esta vieja sabe algo más. Un peso se posa en mis hombros. Si algo he aprendido en este tiempo es que cada respuesta a una pregunta me ha costado mucho esfuerzo conseguirla, y cuando por fin entendía algo, entonces todo parecía tan evidente que no entendía como había podido estar pensando de otra manera antes… y entonces intentaba hacérselo entender a los demás, casi siempre sin resultado. La verdad es que en el mejor de los casos van a escucharte y van a reflexionar sobre ello, pero nunca podrán entenderlo de verdad. Esa comprensión pasa por la experiencia, pasa cuando integras algo que llevaba tiempo en tu mente, en la capa superficial, para pasar a la capa interna, procesarla et integrarla en el sistema como parte indivisible de él. Me pregunto cómo puedo explicártelo sin producir el mismo efecto.

El amor es un concepto social, tenemos tendencia a creer que existe una regla para el amor, que el verdadero amor es esto o lo otro, y que lo demás son mentiras, son amores a medias, son incomprensibles, que en realidad nosotros tenemos razón y no los demás, no la historia, no las otras culturas, parejas. Para entender el amor tienes que entender esto, el amor es un sentimiento, y cómo tal depende del momento, la persona, la época, la cultura, la lengua, el sexo, la estación del año, si el día anterior fue bueno o malo. El amor es algo palpable cuando está presente, aun cuando no puedas agarrarlo. Como el aire. No lo ves, no puedes atraparlo, pero cuando se mueve lo sientes en la piel, lo ves en los árboles, cuando está caliente te pesa en el cuerpo y en los pulmones, cuando está frio se atasca en tu nariz y congela tus entrañas, cuando está contaminado lo notas, cuando no hay, te ahogas. Pero cada partícula es independiente la una de la otra, nunca respirarás un trozo de aire dos veces, porque al pasar por ti, ya está cambiando para siempre. No será la misma cantidad cada vez, hay veces que respiras profundo y otras más superficialmente, no será el mismo ritmo, ni la misma pureza, ni el mismo disfrute, ni la misma función, ni el mismo momento. El amor es (como) el aire que respiramos”.

Esa cara otra vez, creo que no he sido clara. Una arruga pasa por tu frente y se instala en tu entrecejo, tu mirada se desvía: estás reflexionando. Vuelvo a ver tu corazón latir con fuerza, y tu respiración concentrarse. Creo que una parte de ti ha entendido lo que acabo de decir, la parte emocional sabe muy bien de qué hablo, pero tu cerebro es el maestro de tu vida y nunca admitirá que le cuesta más tiempo entenderlo o que no es algo que pueda controlar. Te dejo tu tiempo mientras yo me tomo el mío.

Retomo con cuidado el hilo. “Mi cielo, he pasado mi vida buscando la respuesta a esta misma pregunta. No considero tener una respuesta concreta porque cada vez que he amado a alguien ha sido diferente. Mentiría si te digo que te amo a ti y a tu hermano de la misma manera. Sería no reconocer la particularidad que tiene tu esencia junto a la mía. No sería reconocer la conexión que hay entre nosotras, las complicidades y diferencias que tenemos, las cosas que me inspiras. Ese amor que siento por ti nació el día que viste la luz. Bueno, miento, el día que supe que ibas a ser un bebé algún día. El día que vi el brillo en los ojos de tu madre y tu padre. Ese instante en el que mi amor por ti sembró semilla yo estaba en un momento de mi vida, de mi ciclo, de mi día, que le dieron forma y color a esa semilla. El resto de aspectos, de pequeños detalles, acontecimientos de mi vida, nutrieron y regaron esa semilla hasta el día de tu nacimiento. Ahí tu pudiste aporta a ese grano de amor con tus gestos, tu encanto, tu risa. Ese día se transformó en años en los que yo te he aportado cosas que te han hecho reaccionar, que a su vez me han hecho reaccionar a mí, y vuelta a empezar. Nuestro amor está plagado de todos esos momentos, detalles y manera de ser. Ahora, ¿entiendes que ese amor es un árbol de mi jardín personal y que no es absolutamente en nada incompatible con el árbol de tu madre, de tu padre, de mis otros familiares, amigos, amantes, animales o relaciones cordiales? Cada uno tiene su tamaño, forma, color, estación del año en el que florece, o está en reposo. Algunos se han secado, otros se han quebrado, otros son perennes. Pero están todos ahí.

Andamos locos queriendo definir el amor, definirlo todo, ponerle reglas, decidir lo que es de lo que no es amor. Pero amor es todo, mi linda nieta. Lo que usualmente llamamos amor es sólo una manera de amar a otro ser humano, como la nieve es una manera de precipitación de agua. Pero aun así, ¿Has observado de cerca los copos de nieve? Cada uno es de una forma, único en su especie. Así que nadie te puede decir, así es como se nieva, o así se dibuja un copo de nieve. La nieve está hecha del agua que la compone, del aire que la comprime, de la temperatura que la contiene, de la fuerza en la que es arrastrada y del lugar dónde cae. ¿Has visto alguna vez la reacción de alguien que no ha visto nunca la nieve cuando dos o tres copos deciden formarse y caer? Eso es amor. ¿Has visto como reacciona alguien cuando está profundamente conmovido por un pequeño fenómeno natural? Eso es amor. ¿Has visto cuando dos personas se miran y se pierde el resto del mundo de alrededor porque sólo existen los ojos del otro? Eso es amor. ¿Has visto una persona dar lo poco que tiene a un necesitado? Eso es amor. ¿Has visto a un bebe agarrar con sus manitas la camiseta de su madre para dormirse en su pecho? Eso es amor. ¿Has visto dos ancianos darse la mano y pasear por el parque cuidando el uno del otro aun cuando no sabes cuál de los dos arriesga más? Eso es amor. ¿Has visto a alguien acudir a la llamada de un amigo no importa la hora ni el momento? Eso es amor.

Querida, tendrás millones de amores en esta vida. Es lo que te deseo. Te deseo que sepas apreciar esos pequeños instantes de amor, sea hacia quien sea, el tiempo que sea. Del recibido, del dado y del compartido. Es el mayor regalo que te dará la vida nunca, y es el mejor regalo que puedes devolver. Ama la Tierra, los seres vivos que la habitan, ama a tu prójimo y a tu lejano. Ama tu trabajo y el de los demás. Ama tu cuerpo y tu alma. Ámalos sin miedo, pues el amor no falla, cariño. Lo que fallan son las expectativas cuando están mal colocadas. Pero si te sitúas en el instante presente, en el regalo de hoy. En el amor hoy, y ¿quién sabe mañana? Nunca te romperán el corazón. Entenderás que el amor no se fue, no te abandonó, sólo cambió, y que ahora es el momento de amar otras cosas, o de otra manera.”

Un silencio se instala en la sala. No es incómodo ni pesado, sólo rico. Es el silencio que sucede a un discurso recitado de alma a alma. Noto tu cuerpo más relajado, creo que has tenido suficiente por hoy. No sé si será suficiente para responder, de una vez por todas, tu pregunta. Supongo que no, eres muy parecida a mí y nos conozco demasiado bien. Con el tiempo otras preguntas vendrán, y ésta misma tomará otro color, volverás a hacértela con otro sentido. Es muy posible que ya no esté aquí para respondértela. Pero espero que la esencia perdure, que encuentres otra persona que pueda escucharte y aconsejarte y que adquieras la sabiduría de aceptar que la única verdad que te servirá es la que tú sientes. Te tocará un día pasar el mensaje a tus hijos y nietos. Espero que guardes estos momento de intercambio con esta arrugada abuela tuya con amor, como yo lo hago. Aun así, aquí te dejo escrita esta conversación, para que la leas en los momentos en los que ya no estés y las dudas te asalten. Es un tema importante.
Te quiere,
Tu abuela.




1 comentario:

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con la abuela, no creo que exista una definición del amor, primero porque uno no puede sentir el amor, sino que cada uno siente lo que interpreta del mismo, con todas sus circunstancias personales. Y segundo porque definir algo supone empezar a limitarlo, y en relación con lo primero, no creo que exista un adjetivo que englobe a todos los conceptos particulares que cada uno tenemos.

Por otro lado, me gusta esta frase "¿Has visto dos ancianos darse la mano y pasear por el parque cuidando el uno del otro aun cuando no sabes cuál de los dos arriesga más?" quizá no era tu idea, pero a mí me lleva a pensar en los sentimientos unidireccionales, que obviamente se escapan del concepto típico de "amor romántico", y también de otros conceptos de amor típicos, algo así como que una persona sienta algo diferente a lo que la otra parte espera de ella, y que aún así funcione.

Me gusta cómo escribes :)