A veces las cosas mueren en un instante, y ya no hay vuelta atrás. Las cosas hermosas se tuercen, envejecen, desafinan, o simplemente desaparecen de golpe.
La jóven no lo será siempre, el tiempo lé ajará la piel, la vida la golpeará, le agriará la expresión, le contendrá la mirada guardando sufrimientos pasados o presentes, se volverá torpe, sus defectos se potenciarán. Podrá tener una muerte súbita, temprana o tardía, que no deje tiempo para asimilarla, o una muerte lenta, con tiempo para reflexionar, y aceptar lo que evidentemente vendrá.
Uno no sabe lo que la vida le deparará, no sabe como reaccionar hasta que es demasiado tarde, no sabe quitarse a tiempo lo que le sobra, ni atrapar al vuelo las oportunidades efimeras que se te conceden. Nacemos torpes. Y cuando creemos que hemos aprendido la lección, volvemos a tropezar, con la misma piedra, o con una parecida, o con una disfrazada de tierra, o con una un poco más grande.
¿Por que nos gustan las historias de amor, o las de acción? Por que sabemos que tarde o temprano (casi todas) acabarán bien, sabemos que el protagonista alcanzará su meta, por muy mal que lo haga, no le pasará nada, encontrará a su amor, matará al malo o acabará con la pobreza en la que vivía. Nos da la seguridad que no tenemos en nuestras vidas, la perfección que queremos lograr.
Es muy dificil aceptar la imperfección de nuestras vidas, que somos crueles, o demasiado buenos y se aprovechande nosotros, o lentos, o feos, o guapos, con problemas en nuestras relaciones diarias, con secretos, con oportunidades que se van o que no llegan. Por eso se crearon las religiones, o las creencias inexactas, para tener esperanza en el ser humano y en la justicia de algun modo, ya sea divina, del karma, del destino...
Y al final, un día, todo muere. O desaparece. Un día tu cuerpo no quiere seguir viviendo, o el camino de otra persona se cruza en el tuyo catastroficamente, o se separan, un día dejas de amar, de luchar, de reir y de llorar. Pero ¿y qué? la vida sigue. Sigues andando y vuelves a reir, vuelves a encontrar, vuelves a perder... Y si no, lo hacen los de tu alrededor, o los niños nuevos que nacen. ¿Es todo una ciclica ironía? ¿Se está riendo alguien mientras juega con nuestras absurdas existencias y sus absurdos problemas mientras nosotros nos creemos importantes? Tal vez no somos más que la celula de un gigante (como planteé una vez en mi vida) o vivimos en un tazón como plantaban Los Simpson y nosotros nos creemos los reyes de la creación, que lo sabemos todo, que lo controlamos todo. Pero claro, eso tampoco lo queremos digerir, por que nos da pocos motivos para preocuparnos por que una cosa esta mal hecha o fulanito te ha dicho no se qué.
No somos nadie.
PD: Perdonad por la entrada existencialista-pesimista. Estoy bastante contenta pero me he puesto a pensar en ciertas cosas y he llegado a esto.
2 comentarios:
Te juro que esta entrada me a llegado. No se podría expresar con otras palabras. Lo que has escrito ha sido, simplemente, perfecto.
Estoy convencido de que volveré a leer esta entrada más de una vez. =)
Un saludo.
wow charley muchas gracias :)
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