jueves, 28 de julio de 2011

Tiempo

Aquí me encuentro, de madrugada, preguntandome por qué nos gusta tanto perder el tiempo. Mira que le podemos poner remedio, pero una vez que empezamos a perderlo es como un no parar, ya cualquier gana de cumplir con tus deberes parece haberte abandonado. Y podrá decir, humilde lector, "pues yo no pierdo el tiempo". Bien eso depende de como se mire. Si para uno mirar las nubes durante una hora es aprovechar para desconectar, o para profundizar sobre la vida, pues entonces no es perdido.
Pero si se sabe que se ha de cumplir con algo y no se hace, uno está con las capacidades dispuestas pero prefiere dejar las horas correr con una actividad nimia, y con plena conciencia de la falta de provecho, de cualquier manera, de ese tiempo. Ese tiene delito. Y de ese, perdonen, pero pecamos todos. No se si nuestro cerebro aboga por un poco más de descanso neuronal, o el ambiente nos grita que le hagamos caso. O nuestro vicios nos atrapan con manos sutiles, para que caigamos un poco más.

Lo cierto es que un tiempo con remordimiento, no es aprovechado. Vale más un tiempo aburrido, que permita luego un tiempo descansado.

Tanto tiempo y sin  tiempo de nada. Dejemos de ser esclavos de él, y volvamonos sus amigos, sus compañeros. Paremos el frenético ritmo actual, ¡paremos el tiempo!

"Y cuanto más tiempo ahorraban, menos tiempo tenían" (Momo)

No hay comentarios: