jueves, 5 de julio de 2012

Promesas de eternidad


Infelices mortales… que juráis lo injurable, que intentáis congelar lo cambiante, atrapar lo volátil… que os creéis los dueños del mundo y lo que pasa en él… y no tenéis ni idea…

No sabéis el valor de las palabras, el valor de las promesas... hay cosas que aunque ahora las sientas no las puedes decir, porque no puedes saber si continuarán siendo o el futuro será tan caprichoso de darle la vuelta a tus circunstancias y que todo cambie y no puedas seguir sintiendo lo que sentías, o no haya cosa sobre la que sentir... o haya una nueva que te haga sentir mejor. Y no es que estés diciendo que no creas que se mantenga, al contrario, simplemente contemplas la posibilidad de que a pesar de todo las cosas cambien, está en tu mano esforzarte porque no sea así.

No prometáis cosas eternas, prometed que aquí y ahora queréis, prometed que mientras os sea posible, lucharéis porque eso siga siendo así, pero no os creáis más poderosos que el tiempo y el destino, hay cosas que tienen fecha de caducidad, otras simplemente cambian y se convierten en otra cosa, puede que mejor, peor o simplemente diferente. 
Pero no jureis que las cosas no van a cambiar, eso es de insensatos que no entienden el mundo.


1 comentario:

Alastair dijo...

No me queda otra que invitarte a una cerveza o un vino para discutir (de guay) estos temas y de paso ofrecerte una frase algo pesimista de Diderot:
"Todo se aniquila, todo perece, todo pasa; solo permanece el mundo, solo dura el tiempo"