
"Sara decidió irse a estudiar al parque. Hacía un día tan cálido, soleado y tranquilo que no pudo remediarlo. Era domingo por la mañana. La gente no suele estar por la calle por que o está descansando de la fiesta del día anterior, o de la ajetreada semana, o está viendo a su familia.
No sabía si era la magia del sol, su calor, su luz, esos días, que eran cálidos, pero no calurosos, de principio de primavera le alegraban la vida.Estaba acostumbrada a los resfriados que este tiempo provoca, calor a medio día pero frío por la mañana y por la noche. Pero entre el silencio relativo de la cuidad, el canto alegre de los pájaros, el sonido suave de la brisa primaveral en lo árboles, un pequeño resfrío no tenía importancia.
Sara observa a su alrededor. No es la única que ha tenido la idea de salir al parque a estudiar o escribir. No le extraña. Hay una pareja joven en un banco. Le inspiran ternura. Esas caricias, besos, como a ella le gustan las parejas. Tembién hay una pareja de ancianos y un par de adultos charlando. Algo más alejados hay un grupo de niños jugando, un perro, y un coche ronroneando. Hoy no le molesta ese ruido, está como lejano y aislado. Todas las voces se escuchan bastante bien, pero no molestan.
No sabía si era la magia del sol, su calor, su luz, esos días, que eran cálidos, pero no calurosos, de principio de primavera le alegraban la vida.Estaba acostumbrada a los resfriados que este tiempo provoca, calor a medio día pero frío por la mañana y por la noche. Pero entre el silencio relativo de la cuidad, el canto alegre de los pájaros, el sonido suave de la brisa primaveral en lo árboles, un pequeño resfrío no tenía importancia.
Sara observa a su alrededor. No es la única que ha tenido la idea de salir al parque a estudiar o escribir. No le extraña. Hay una pareja joven en un banco. Le inspiran ternura. Esas caricias, besos, como a ella le gustan las parejas. Tembién hay una pareja de ancianos y un par de adultos charlando. Algo más alejados hay un grupo de niños jugando, un perro, y un coche ronroneando. Hoy no le molesta ese ruido, está como lejano y aislado. Todas las voces se escuchan bastante bien, pero no molestan.
Escuchando el piar de los pájaros para el cortejo, a la pareja joven, y el aire, oliendolo, mirandolo, sientiendolo, quiere tener ella también un cortejo. Suena cómico, pero realmente los seres humanos también lo tenemos, a nuestra manera. Está muy harta de los cortejos que se dan ahora, claramente orientados a conseguir sexo sin compromiso, sin ninguna aportación por parte de ninguno de los dos. A ella siempre le había gustado el tonteo, el conocer poco a poco a la persona y si luego surgía algo, llevarlo adelante. No le parecía mal que hubiera gente que se enrollase un noche y no quisieran saber nada más de otro, pero no le gustaba que se hubiera generalizado a toda la juventud, le quitaba muchas esperanzas. Aún así no se sentía desdichada, hoy, en ese momento, no. -aunque sola se sentía completa, a gusto consigo misma.
Había perdido algunas esperiencias por su forma romántica de ver las relaciones, pero no estaba dispuesta a pasar por eso, no podía, no quería. Así, aunque sola, no traicionaba sus principios y tenía tranquilidad en la conciencia y en su corazón.
Hasta el aire, sin oler a nada, le olía bien. Era un día que te pedía silencio, escuchar a la naturaleza (la poca que queda en la ciudad), observar la paz de la gente, y la tuya. Deleitarte con lo más simple que en esta vida ajetreada nos pasa desapercibido.
Le gustaba su ciudad. No era especialmente bonita, ni grande, ni pequeña. Pero la gente era simpática, te suelen dejar en paz si es lo que quieres, y ayudarte si es lo que necesita. Siempre estan los graciosos quefastidian el ambiente, pero en general es así.
Se acercaban las fiestas de primavera, lo sentía. Lo sabía, pero lo curioso es que lo sentía. Ese sntimiento la transportó a varios años antes, menos preocupaciones, pasaba todos los días por delante del parque en el que ahora se encontraba sentada y veía como las cañas atadas y los palos de metal iban formando una barraca, un escenario... casi podía oler el embutido y la carne de cerdo haciendose en la plancha, un olor que le decía ¡Cómeme! ¡Vive la primavera!
Desde luego te sientes diferente los dias con sol. Sara sabe que moriría si la mandasen un tiempo a un sitio sin sol. Lo adora, lo necesita. Le gusta la lluvia, pero el sol es energía y es innegable.
Desde luego te sientes diferente los dias con sol. Sara sabe que moriría si la mandasen un tiempo a un sitio sin sol. Lo adora, lo necesita. Le gusta la lluvia, pero el sol es energía y es innegable.
Se le acaba el tiempo, ha de regresar a casa a seguir con su vida de siempre, pero si puede volverá despues de comr, cuando el sol aún esté alto, para poder seguir disfrutando de este maravilloso tiempo."
(autora: yo, por si habia dudas, jejeje)
Por los días primaverales como hoy.
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